Almacenes de Congelación

Los almacenes de congelados deben cumplir con unas exigencias especiales: Una cadena de frío sin interrupciones, elevada densidad de almacenaje y alta eficiencia energética, reducidos tiempos de ejecución y cuotas de errores mínimas en la preparación de pedidos y la entrega. Todo ello en unas condiciones de trabajo extremas a temperaturas de hasta -40 °C. Además, los operarios deben manipular con mucho cuidado las mercancías, que a menudo son delicadas, y hay que garantizar su perfecta trazabilidad.

Cuando un producto debe preservarse en su estado fresco original por períodos largos, generalmente se congela y almacena a -18ºC ó menos. Los productos alimenticios que se congelan incluyen comúnmente no sólo aquellos que se conservan en su estado fresco, por ejemplo vegetales, frutas, jugo de frutas, carne, aves, mariscos y huevos (no en cascarón), sino también muchos alimentos preparados como panes, pasteles, helado y una gran variedad de productos alimenticios preparados y precocinados, incluyendo comidas completas.

Los factores que rigen la calidad final y vida de almacenamiento de cualquier producto congelado son: 
a. La naturaleza y composición del producto a ser congelado.
b. El cuidado que se haya puesto en la selección, manejo y preparación del producto, para su congelación.
c. El método de congelación.
d. Las condiciones de almacenamiento.

Al igual que en el enfriamiento, sólo deben congelarse productos de alta calidad, en buenas condiciones. Con vegetales y frutas, la selección de la variedad adecuada para la congelación es muy importante.  Algunas variedades no son adecuadas para congelación y resultarán en un producto de baja calidad o con cualidades de conservación limitadas.